Constantemente apelo a la cultura
de mercado como uno de los fundamentos principales por lo cual se desarrolla un
estilo de vida disarmónico, generando diversos síntomas a nivel individual y
social como producto de este sistema cultural, tales como: depresión, obesidad,
alcoholismo, ansiedad, angustia, etc.
En la medida en que nos comprendemos como creadores de nuestra cultura y no como reproductores, podemos mover paradigmáticamente nuestra vida hacia la salud. Los cambios se pueden generar y se están generando desde diversas dimensiones, más creo que un pilar importante es la promoción del autoconocimiento. Vivimos constantemente híper-estimulados por tecnologías y el mismo consumo, junto a toda una visión "exitista" que nos incentiva a buscar en lo externo aquello que debe ser desarrollado internamente. Desde aquí, aprender a estar solos sin caer en el individualismo, parece algo extraño, complejo, frente a lo cual muchas personas lo asocian a estados negativos como: tristeza, desolación, aburrimiento, etc. siendo absolutamente imprescindible si queremos vivir despiertos, atentos a los auto-hipnotismos e hipnotismos sociales.
Por eso creo que es un arte, un
proceso, un camino, una forma dinámica que se lleva a cabo rítmicamente cuyo
propósito es la reconexión con uno mismo. Hay quienes dirán que siempre estamos
conectados con nosotros mismos… ojalá fuera así, la cultura sería otra, mas el
ruido a veces suele ser tan potente que olvidamos la existencia de nuestro
silencio interno, y de toda la calma, amor, paciencia, claridad que emerge de
él. Estar solos es vivir la experiencia de mirarse directamente en el espejo,
ese espejo que representan todas las sensaciones, pensamientos, sentimientos, molestias físicas, etc. que puedo ver claramente cuando me focalizo en lo que sucede en mí…
verdaderamente. Sin internet, sin televisor, sin música, sin celular, sin gente, tratando de
traer la mente al presente, observándome en lo que voy siendo en este momento. Mirarnos
internamente puede activar en nosotros nuestros mejores mecanismos de rechazo y/o evasión,
a menos que practiquemos, a menos que lo hagamos una constante. Este arte es a la vez una escuela, donde la materia de estudio soy yo misma/o, y en la medida en que aprendo puedo verme claramente, lo que consecuentemente me permite ver a los otros y mi realidad con la misma claridad. El peligro de no hacer esto, es no hacernos cargo de nuestras proyecciones, abandonarnos de tal manera que obligamos a nuestro organismo psíquico, físico y emocional a exteriorizar nuestros estados no procesados, y podrá venir una pastilla, un vaso de alcohol, un cigarrillo, o comida, incluso una relación, pero nada nos quitará del frente el trabajo que nos corresponde realizar a nosotros mismos y para nosotros mismos.
Literalmente, hay un universo en
nuestro interior, lleno de incertidumbres y deseando expresarse, vivirse a sí
mismo con total libertad. Tal vez necesitemos atravesar capas de dolores
acumulados, desatar múltiples nudos de confusiones creadas, reconocer la
autenticidad de todo aquello que emerge de nosotros… es sin duda un trabajo largo
y profundo, que necesita de un amor firme para poder llevarnos a recorrer el
camino hacia nuestro único ser. Frases como “ama al otro como a ti mismo” o
“conócete a ti mismo y conocerás a Dios”… marcaron el punto de partida para un
mundo unificado, y el primer paso es nuestro mundo interno.
"Cada vez parece más difícil aceptar los parajes solitarios que llevan a la autorealización. El arte de la individuación, convertirse en el único yo-mismo es (como su nombre lo indica) una experiencia intensamente personal y a veces muy solitaria. Nos es un fenómeno de grupo, comporta la difícil labor de desaprender la propia identidad de la masa de la humanidad. Para descubrir quienes somos, tenemos que extraer finalmente aquellas partes de nosotros mismos que hemos proyectado en otros, aprendiendo a encontrar en el fondo de nuestra psique las fuerzas y carencias que habíamos visto previamente solo en otros. Estos reconocimientos se facilitarán si podemos retirarnos de la sociedad por breves períodos y aprender a dar la bienvenida a la soledad"
Sallie Nichols.
Jung y el Tarot

