jueves, 7 de noviembre de 2019

Decisiones Valientes


Diariamente consciente e inconscientemente tomamos múltiples decisiones que van configurando nuestra vida, dándole forma a lo que somos como también a lo que proyectamos en nuestro entorno. El poder de nuestras decisiones radica justamente en nuestra capacidad para crear y construir aquello que anhelamos, no obstante, muchas veces desplazamos esa responsabilidad a factores externos como el contexto, otras personas o circunstancias que logran influenciarnos fuertemente, como también a los mandatos sociales, las modas, el pensamiento colectivo, inclusive necesidades de nuestra infancia, etc. Aquí, nuevamente, nos enfrentamos con la importancia del autoconocimiento para reconocer con plena claridad desde dónde tomamos nuestras decisiones.

Decidir nos posiciona, delimita aquello que es importante y lo que no para cada quien. Cuando elegimos algo, consecuentemente dejamos de optar por otra cosa. A veces, es justo ese temor a definirse lo que dificulta a muchas personas tomar decisiones certeras, que provengan de una clara convicción interna. En dichas instancias, lidiamos con el miedo al rechazo, con la inseguridad, el temor a equivocarnos, las expectativas, la vergüenza, el riesgo, etc. La capacidad para tomar conscientemente nuestras decisiones refleja con exactitud el dominio que podemos tener o no sobre nosotros mismos, sobre nuestra propia emocionalidad y el flujo mental que se moviliza cuando tomamos una decisión significativa. La confianza en este punto, es un elemento vital. Es la misma confianza que idealmente adquirimos en la primera fase de nuestra vida, más si no fue así, será el elemento que debemos aprender a desarrollar por nosotros mismos para saber elegir.

Cuando somos capaces de capitalizar nuestros aprendizajes, integrando las lecciones que devienen de nuestra propia experiencia de vida, entonces es probable que día a día aumentemos nuestro nivel de consciencia, amplifiquemos cotidianamente nuestra perspectiva, complejicemos nuestra visión, maduremos en nuestro entendimiento. Si logramos ello, la consecuencia inequívoca la apreciaremos en nuestras decisiones. Nos sentiremos fortalecidos para tomar decisiones más profundas, más armónica con uno mismo, potenciando nuestra capacidad para sostener todo aquello que surja al tomar el volante de nuestra vida y escoger una determinada dirección.


Para cultivar nuestra autorealización precisamos tomar decisiones valientes. No necesariamente impulsivas o arriesgadas (aunque a veces eso también es necesario) sino más bien, decisiones autónomas, que nazcan justamente de la práctica del ejercicio constante del auto-conocerse y descubrirse para que nuestra elección sea sostenida principalmente por la relación íntima y saludable con uno mismo. Tal vez habrán personas que compartirán nuestras elecciones, tal vez no, ello no debe atrapar nuestra atención. El foco debe estar puesto en aquello que es importante para “mí”, reconociéndome como el principal responsable de mí mism@, porque si no puedo tomar dicha responsabilidad ¿entonces de qué puedo hacerme cargo? Somos nuestra primera tierra, nuestro principal hogar, quienes tenemos el poder de levantarnos o destruirnos. La valentía es también una expresión de amor propio, del coraje, la confianza y la fe que podemos entregarnos a nosotros mismos. Luego de recorrer un trayecto introspectivo, tranquilamente podemos tomar esa decisión valiente en la que reafirmo: “sí, creo en mí mism@”.


"Aprende a conquistar la libertad de ser tú mismo, 
libérate de los frenos falsos."
Ami, el niño de las Estrellas.
E. Barrios

No hay comentarios:

Publicar un comentario