lunes, 31 de julio de 2017

Autocuidado

Hablar de autocuidado apela a la relación ineludible que cada uno posee consigo mismo. "Autocuidarse" refiere a la calidad de dicha relación: ¿me observo?, ¿me cuido?, ¿me valoro?, ¿me respeto?, ¿me apoyo?, ¿me ayudo a crecer?​ Día a día son muchas las demandas que recibimos desde afuera, desde nuestras familias, nuestros trabajos, desde la misma sociedad, lo que hace fácil olvidarse de la necesidad esencial de acompañarse amorosa y sabiamente a uno mismo. Es en esta relación de autocuidado donde comenzamos a aprender de nosotros mismos, la fuente más fidedigna de conocimiento: ¿qué me ha estado pasando?, ¿cómo funciona mi organismo?, ¿qué dice mi cuerpo, mis pensamientos y mis afectos sobre quién soy? 

Aprender a guiarse por un camino saludable, es parte de nuestro viaje a la madurez, a la plena realización y sin duda el mayor ejemplo educativo que podemos dar a las generaciones venideras. Todas nuestras creencias, valores y prácticas primero la desarrollamos con nosotros mismos, para así crecer de forma coherente, consecuente y unificada. Y es ahí donde reflejamos a los demás qué tan íntegro somos, cuántas de nuestras palabras son también hechos... y al cultivar una sana relación con nosotros mismos, es posible crear entonces una sana relación con los otros.

sábado, 29 de julio de 2017

Felicidad comienza con "fe"

Es distinto buscar la felicidad afuera de nosotros, a querer cultivarla en el presente que vivimos. A veces, parece muy difícil, a veces, parece imposible, pero es justamente en esos momentos donde podemos ser plenamente creadores de nuestra felicidad. Alejándonos de la ilusión, valorando lo que nos enseña la realidad. Aceptando lo que no es como nosotros quisiéramos que sea, dándole sentido a lo que nosotros sí podemos hacer: con nuestra forma de actuar, nuestra forma de pensar, nuestra manera de sentir. Es así, en ese espacio interno de uno mismo, donde podemos crear nuestra felicidad. Desde múltiples corrientes, tanto filosóficas como religiosas, psicológicas y espirituales, la felicidad se relaciona esencialmente con el significado que le otorgamos a nuestra vida. Siendo cada uno, desde los propios conceptos y categorías mentales, quienes decidimos cómo aclarar u oscurecer el panorama que vemos. Claro que influye el estado en que se encuentra nuestro organismo, el ambiente que habitamos, las personas con las que nos relacionamos, nuestros hábitos y predisposiciones. Mas para ser feliz, es fundamental la voluntad de querer serlo. ¿Cuán acostumbrados podemos estar con la amargura? ¿Con reclamar más que proponer, con rechazar más que valorar, con hablar mal de los otros más que hablar bien, con criticar más que agradecer, con desconfiar antes que confiar?. Ir hacia abajo es más fácil que ir hacia arriba. Por ello, los especialistas del tema, nos recuerdan reiterativamente que ser feliz es una decisión.  

Elegir ser feliz, implica tomar la responsabilidad de crearse a uno mismo como tal. Para ello, resulta necesario poner especial atención y cuidado a 3 dimensiones fundamentales en el ser humano: cuerpo, mente y afectos. Dar cuenta de estos tres aspectos en uno mismo, nos ayuda a reconocer y guiar con claridad cómo somos y hacia dónde queremos ir. Prácticas como quejarse, hablar de más o mal de los otros, tener ideas o conductas autodestructivas, preocuparse y apegarse excesivamente, obsesionarse con el control, quedarse en la fantasía, acrecentar el orgullo y la ambición, así como también la comodidad y la rigidez, no nos permite mantenernos abiertos a la vida, ser sensibles a los aprendizajes y elementos positivos del presente para valorar lo bueno que hay en nosotros y en nuestro alrededor.
Cuidar nuestra alimentación, realizar ejercicios, desarrollar nuevas experiencias, conectarse con el silencio y la naturaleza, desacelerar el ritmo cotidiano, agradecer,  perdonar, aprender a escuchar y observar lo que nos rodea, nos ayuda a conocernos y desarrollarnos como individuos, a mantenernos livianos y flexibles, estimulando un estado de bienestar que se comparte con quienes nos rodean. Cada pensamiento, conducta y sentimiento que emerge de nosotros es nuestra responsabilidad, y es la fuente desde donde nace nuestra felicidad o infelicidad. 

jueves, 27 de julio de 2017

Bienvenida

Hola, en esta primera entrada quiero darles la bienvenida a ti lector/a, y también me doy la bienvenida a mí al comenzar a escribir en un espacio público, lo que no suelo hacer mucho... hasta ahora. 
Quise abrir este espacio porque siento la necesidad de compartir, de poner a la mano y a quienes les resulte útil, algunas ideas en las que he ido trabajando o me he encontrado en mi camino y me han resultado muy beneficiosas para crearme una vida feliz.
Y aquí vamos. De  lo primero que quiero hablar es sobre el título de este blog: "Raíz de Sentido" cuyó propósito es conectarnos con el amor más profundo que habita en nosotros mismos para aprender a movernos y abrirnos desde ahí. "Amar" tal vez es una de las palabras más mal utilizada entre nosotros, pero a la vez es la más necesaria de conocer, aclarar, vivir, comprender, etc. 
Don Joan Mascaró, filósofo y poeta orientalista, nos dice:

"El amor es la fuerza que mueve al universo, el día de la vida, la noche de la muerte, y el nuevo día después de la muerte. El fulgor de este universo nos envía un mensaje de amor, y nos dice que toda la creación procede del amor, que el amor impulsa la evolución, y que una vez llegado a su fin, el amor devuelve todo a la eternidad. Y del mismo modo que la mente racional percibe que toda materia es energía, el espíritu percibe que toda energía es amor, y todo en la creación puede ser una ecuación matemática para la mente, y un canto de amor para el alma. El amor conduce a la luz..."

Amar es un verbo y por tanto implica una acción, acción que es posible distorsionarla o refinarla, probablemente necesitamos ahondar en ello día a día para comprender el amor que somos y que está en todo lo que nos rodea, para generar amor hacia nosotros mismos y hacia todo lo que está a nuestro alrededor, creo que este es el inicio de un mundo amoroso, saludable y feliz.