Hablar de autocuidado apela a la relación ineludible que cada
uno posee consigo mismo. "Autocuidarse" refiere a la calidad de dicha
relación: ¿me observo?, ¿me cuido?, ¿me valoro?, ¿me respeto?, ¿me apoyo?, ¿me
ayudo a crecer? Día a día son muchas las demandas que recibimos desde
afuera, desde nuestras familias, nuestros trabajos, desde la misma sociedad, lo
que hace fácil olvidarse de la necesidad esencial de acompañarse amorosa y sabiamente
a uno mismo. Es en esta relación de autocuidado donde comenzamos a aprender de
nosotros mismos, la fuente más fidedigna de conocimiento: ¿qué me ha estado
pasando?, ¿cómo funciona mi organismo?, ¿qué dice mi cuerpo, mis pensamientos y
mis afectos sobre quién soy?
Aprender a guiarse por un camino saludable, es parte de
nuestro viaje a la madurez, a la plena realización y sin duda el mayor ejemplo
educativo que podemos dar a las generaciones venideras. Todas nuestras
creencias, valores y prácticas primero la desarrollamos con nosotros mismos, para así crecer de forma
coherente, consecuente y unificada. Y es ahí donde reflejamos a los demás qué
tan íntegro somos, cuántas de nuestras palabras son también hechos... y al
cultivar una sana relación con nosotros mismos, es posible crear entonces una
sana relación con los otros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario