El juicio es inevitable, tenemos una mente llena de contenidos que opera en cada momento intentando ordenar la realidad y protegernos a nosotros mismos con los recursos lógicos con los que cuenta. Gracias a ello podemos leer este texto, pararnos en el mundo y presentarnos como "un individuo coherente"; pero aquel recurso que nos ordena, que nos brinda una estructura para poder funcionar, puede ser también una gran limitación en nuestro propio crecimiento y capacidad para conectar con personas y experiencias que estén fuera de nuestro marco de referencia. Sin embargo, todo cambia cuando nos disponemos a observarnos a nosotros mismos a través de nuestros juicios, allí la experiencia con el otro se torna un regalo para profundizar en nosotros: ¿por qué pienso lo qué pienso?, ¿de dónde surgen los criterios centrales con lo que filtro la realidad?, ¿son míos?, ¿son heredados?, ¿obedecen a un paradigma imperante?, ¿he tomado como mías creencias que no se condicen con mi experiencia?.
Hola, soy Barín Rama, es el nombre nativo que me dieron abuelos del pueblo amazónico Shipibo, de quienes he aprendido por varios años junto a su naturaleza. También soy psicóloga, magíster en psicología positiva, amante del desarrollo humano y el yoga. En este trayecto he ido construyendo mi perspectiva de sanación la cual comparto aquí con ustedes. "Raíz de Sentido" es un lugar para creer en uno mismo y en todos nosotros como los creadores esenciales de una mejor vida. Gracias por estar aquí.
martes, 11 de julio de 2023
El que juzga, se juzga.
Hay una pequeña historia que grafica cómo a veces nos atrapamos en pensamientos ajenos, se dice que fue un experimento científico, pero la verdad no se ha corroborado del todo, aún así, deja una valiosa enseñanza:
Unos científicos colocaron a 5 monos en una gran jaula. Al centro de la jaula, dispusieron una escalera que llegaba a un racimo de bananas. Usualmente, alguno de los monos intentaba subir para coger las bananas, y cuando esto sucedía los científicos lanzaban un chorro de agua muy fría al resto de los monos que estaban abajo. Con el tiempo, los monos comprendieron que había una relación entre la escalera y el agua, así que cada vez que un mono intentaba subir nuevamente la escalera, el resto de los monos le pegaban inmediatamente para que no lo hiciera.
Posteriormente, los científicos cambiaron a uno de los monos por otro nuevo. El recién llegado vió las bananas y rápidamente intentó subir las escaleras, a lo que el resto de los compañeros reaccionaron pegándole para que se bajara antes de que les lanzaran el agua fría. Después de varios intentos y golpes recibidos, el nuevo mono dejó de subir las escaleras.
Poco a poco los científicos sustituyeron uno a uno los monos, y con cada uno se repetía el mismo patrón: iban por la banana, recibían los golpes de sus compañeros, hasta que dejaban de intentarlo. Llegó un momento en que ya todos los monos eran nuevos, ninguno nunca había recibido un chorro de agua fría, ni siquiera sabían si eso seguía pasando; no obstante, ya todos habían aprendido que no había que subir las escaleras, y si alguien lo hacía, había que ir a pegarle rápidamente, pues todos asumieron que las cosas en la jaula eran así.
Nuestra manera de entender y ordenar el mundo, más que definir el mundo, nos define a nosotros mismos, revela dónde se ha posado nuestra consciencia, y más relevante aún, revela nuestras propias motivaciones y/o apegos por pararnos desde ahí: ¿cómo busco sentirme a través de lo creo?, ¿segur/o?, ¿ser parte de algo?, ¿cómodo?, ¿importante?
Desafiar nuestras creencias puede ser un proceso dificultoso y un paso necesario para reconocer nuestra libertad, atrevernos a abrirnos a la posibilidad a que tal vez las cosas sean distintas a cómo las pienso, moviliza también nuestra identidad. Abrirnos a lo nuevo o diferente, abre algo nuevo y diferente en nosotros mismos, como cuando realizamos un viaje, nace un hijo, o cuando las cosas no salen como las planeamos, pues estamos permanentemente dialogando con la vida y en cada interacción tenemos la posibilidad de reconfigurarnos. En ese diálogo la incertidumbre es una constante, el cambio es parte de la vida, de la misma naturaleza y de nosotros como parte de ella, por eso es tan importante mantenernos flexibles, centrarnos en el presente, en el ahora, integrar razón y sentir, invitarnos a habitar plenamente el territorio, y no apegarnos excesivamente a ningún a mapa.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario