miércoles, 2 de agosto de 2017

Encontrarse a uno mismo

Para comprender la persona que somos, es necesario reconocer el contexto social y cultural en el que nos encontramos. Uno de los elementos más característicos de este tiempo es el valor de mercado que se le ha brindado a casi todas las dimensiones de la vida humana, incluyendo las esenciales, como educación, salud y vivienda. Sin embargo, esta misma lógica mercantil, ya nos ha trastocado en términos de relaciones humanas, tanto a nivel inter como intrapersonal. Aspectos como la desigualdad, competencia, desconfianza, enajenación, desinterés, materialismo, superficialidad, etc. son rasgos que constantemente tratan de impregnarse en nuestras relaciones cuando nos desarrollamos en un modelo cultural que tiene al consumismo como su elemento base.
De esta manera, aparece la disyuntiva entre si somos personas o consumidores, si valemos por lo que somos o por lo que tenemos. Alejarnos de nosotros mismos es el principio de muchas enfermedades, físicas, psicológicas o emocionales. Por ello, es primeramente nuestro propio organismo el que nos insta a no perder la observación y conexión con uno mismo.

Por otra parte, en 1991 se creó en Estados Unidos el Instituto “HearthMath” con la finalidad de dar cuenta de la importancia del corazón en el desarrollo de la humanidad. Dentro de los resultados de sus investigaciones, enseñan cómo el corazón emite campos electromagnéticos que cambian de acuerdo a nuestro estado emocional y que se puede medir dicho campo alrededor de un metro de distancia del cuerpo. Ellos, han demostrado que las emociones positivas fortalecen y armonizan el sistema inmunológico, nervioso, cardiovascular y endocrino; señalando además que es nuestro corazón el que envía más información al cerebro que viceversa. Desde aquí, mirar nuestro estado interno, se propone como un eje y una base muy distinta a lo que estimula día a día nuestra cultura.

El desafío es no perderse sino encontrarse,  ir con uno para avanzar con los otros. Aprender de nuestro propio crecimiento para crecer mejor en conjunto. Aquellas habilidades que fortalezcamos en la relación con uno mismo, se reflejan con nitidez en nuestras relaciones con los otros y en las transformaciones que somos capaces de realizar hacia nuestro entorno y cultura.


   “El hombre que ha empezado a vivir seriamente por dentro,
empieza a vivir más sencillamente por fuera”

Ernest Hemingway

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