Para comprender la persona que
somos, es necesario reconocer el contexto social y cultural en el que nos
encontramos. Uno de los elementos más característicos de este tiempo es el
valor de mercado que se le ha brindado a casi todas las dimensiones de la vida
humana, incluyendo las esenciales, como educación, salud y vivienda. Sin
embargo, esta misma lógica mercantil, ya nos ha trastocado en términos de
relaciones humanas, tanto a nivel inter como intrapersonal. Aspectos como la
desigualdad, competencia, desconfianza, enajenación, desinterés, materialismo,
superficialidad, etc. son rasgos que constantemente tratan de impregnarse en
nuestras relaciones cuando nos desarrollamos en un modelo cultural que tiene al
consumismo como su elemento base.
De esta manera,
aparece la disyuntiva entre si somos personas o consumidores, si valemos por lo
que somos o por lo que tenemos. Alejarnos de nosotros mismos es el principio de
muchas enfermedades, físicas, psicológicas o emocionales. Por ello, es
primeramente nuestro propio organismo el que nos insta a no perder la
observación y conexión con uno mismo.
Por otra parte, en 1991 se creó
en Estados Unidos el Instituto “HearthMath” con la finalidad de dar cuenta de
la importancia del corazón en el desarrollo de la humanidad. Dentro de los
resultados de sus investigaciones, enseñan cómo el corazón emite campos
electromagnéticos que cambian de acuerdo a nuestro estado emocional y que se
puede medir dicho campo alrededor de un metro de distancia del cuerpo. Ellos,
han demostrado que las emociones positivas fortalecen y armonizan el sistema
inmunológico, nervioso, cardiovascular y endocrino; señalando además que es
nuestro corazón el que envía más información al cerebro que viceversa. Desde
aquí, mirar nuestro estado interno, se propone como un eje y una base muy
distinta a lo que estimula día a día nuestra cultura.
El desafío es no perderse sino
encontrarse, ir con uno para avanzar con
los otros. Aprender de nuestro propio crecimiento para crecer mejor en
conjunto. Aquellas habilidades que fortalezcamos en la relación con uno mismo,
se reflejan con nitidez en nuestras relaciones con los otros y en las
transformaciones que somos capaces de realizar hacia nuestro entorno y cultura.
“El hombre que ha empezado a vivir
seriamente por dentro,
empieza a vivir más sencillamente por fuera”
Ernest Hemingway

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